Las primeras acciones de la administración de Bogotá han estado marcadas por la recuperación del orden en la ciudad. Hemos visto grúas recogiendo carros mal estacionados en vías, principales y no principales, que parecían parqueaderos; brigadas de limpieza quitando publicidad ilegal de postes y paredes y desde el martes pasado, operativos de recuperación del espacio público.

Pero de nada sirve un solo operativo para multar mal parqueados, porque imponer solo autoridad en estos casos no es suficiente. Se requiere también de pedagogía, para acabar definitivamente estos comportamientos y compromiso ciudadano: todos debemos poner de nuestra parte para mejorar nuestra calidad de vida en las cosas pequeñas del día a día.

Un tema: En 2015 se impuso un promedio que supera los 270 comparendos diarios por estacionar en sitios prohibidos, llegando a los 100 mil en el año. Eso sin contar a todos aquellos que se detienen en plena vía principal mientras hacen una vuelta de “5 minuticos” en el banco o en el supermercado.

El tema de las basuras en la ciudad comienza con los empresarios que utilizan postes y paredes para pegar carteles publicitarios, o aquellos a quienes les parece absolutamente normal colgar pasacalles a diestra y siniestra para sus anuncios y termina con aquellos ciudadanos que tiran los papeles en la calle. Es una ardua tarea lograr una Bogotá limpia. Solo en una jornada se pueden desmontar 340 afiches, tal como sucedió en la NQS con 94, según reportes de la alcaldía. En este mismo tema, la Secretaría de Ambiente se encuentra desarrollando 1.043 procesos sancionatorios por publicidad ilegal. Pero muchos de quienes ponen pasacalles o afiches ni siquiera perciben que esta actividad está prohibida, no lo saben, por lo que en un poste limpio, de seguro volverán a pegarse los carteles.

La recuperación de espacio público es más complejo, porque implica buscarle una salida a la generación de ingresos a las personas que viven de las ventas ambulantes. El censo del Ipes dice que son un poco más de 42.000 vendedores, pero los líderes de este grupo de población asegura que supera las 120 mil personas a quienes hay que darles alternativas. Hay denuncias de las autoridades que indican que hay mafias detrás del arriendo del espacio público que cobran hasta 5 millones de pesos. Esto hay que acabarlo responsablemente.

Bogotá necesita orden. Necesitamos recuperar los espacios sagrados para todos. El espacio público es uno de los activos más importantes de una ciudad porque es un área de convivencia y e interacción entre las personas. Las calles y los andenes son para transitar y también, para estar, y sentirnos seguros en ellas. Bienvenidas todas las iniciativas en este sentido, pero estas deben ser sostenidas.

La clave está en la suma de autoridad más pedagogía: Que quede claro que un colado en Transmilenio, afecta a todos los usuarios del sistema; que comprar celulares robados, incrementa la inseguridad; o que el espacio público es de todos. Solo así se acabarán las excusas de todos aquellos que infringen las normas. Estas son acciones que, por pequeñas que parezcan, son necesarias para mejorar temas de movilidad, seguridad y percepción positiva de la ciudad.

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publicado en:
El Tiempo

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