Los policías representan la autoridad. Es por eso que como ciudadanos siempre esperamos lo mejor de ellos. No les permitimos ni errores ni fallas y mucho menos admitimos que sean investigados. Ellos, por la posición que ostentan, deben tener el mejor comportamiento ciudadano; ellos deben ser el ejemplo a seguir. Por desgracia, las omisiones o los abusos de unos pocos miembros de esta institución han ido mermando la confianza del grueso de los ciudadanos en ellos, llevándonos a desconocer, no solo su importancia para el conjunto social, sino una verdad inobjetable: la gran mayoría de policías son personas con compromiso social, honrados y dignos de admirar.

Consciente de esto, yo mismo me hice policía con el propósito de entender íntegramente no solo cómo funciona la institución, sino cuáles son los retos de ser patrullero u oficial en una ciudad con los desafíos y problemas que tiene Bogotá. Durante el curso de Oficial de la Reserva comprendí que existen una serie de limitaciones para el cumplimiento del deber que dificultan su labor, por ejemplo: la ciudad cuenta con solo 18.000 policías para atender a cerca de 8 millones de habitantes; la dotación es precaria –aunque ha ido mejorando en el último año-, y durante mucho tiempo carecimos de un centro de comando y control moderno que sirviera de apoyo a su trabajo.

Si a esto se le suma que la justicia no ha podido resolver el problema que genera el liberar a delincuentes reincidentes, la tarea de los policías en la calle se torna más que complicada e incluso frustrante. Recuerdo con claridad durante uno de los patrullajes que realizábamos como parte de mi entrenamiento, cuando una oficial me señaló a un sujeto mientras recordaba que semanas atrás éste la había golpeado de tal forma que la envió al hospital; y aún así seguía libre. Esto es pan de todos los días.

Al concluir mi entrenamiento comprendí que si bien hay errores en algunos casos, son más los miembros de la institución que día a día se la juegan a fondo, por salvaguardar nuestra vida y seguridad.

En ProBogotá creemos que es necesario resaltar este compromiso como incentivo para promover los mejores comportamientos. Bajo esta premisa y como reconocimiento al arduo trabajo de estos hombres y mujeres en uniforme, creamos el Premio ProBogotá al Mejor Policía Metropolitano, con el que nosotros, como sector privado, premiaremos a policías destacados en la Capital.

Ha sido una gran experiencia conocer a estas personas, que con esperanza en sus ojos nos cuentan cómo se sienten de orgullosos por salvar vidas, o que no se arrepienten de haber escogido esta carrera, a pesar de las largas horas, las dificultades, y los riesgos propios de la actividad que incluyen las lesiones físicas o la muerte. Estos testimonios que hemos recogido durante los últimos cuatro meses son verdaderamente inspiradores. Cada historia de los nominados en las cuatro categorías –Mejor Oficial, Mejor Suboficial, Mejor Patrullero y Mejor CAI- es un ejemplo de valor, solidaridad, entrega y pasión por lo que se hace, sin importar el clima, estar lejos de la familia, o el temor a enfrentar el crimen diariamente.

Esperamos con este reconocimiento, contribuir a que la ciudadanía comprenda la importancia de la Policía para cada uno de nosotros y que es tarea de todos enaltecer su trabajo. Más importante aún, esperamos que las acciones que premiaremos nos permitan ponernos en sus zapatos, para entender que antes que autoridad, estos hombres y mujeres también son hijos, padres y hermanos.

¡Dios y Patria!

*Presidente ProBogotá Región

publicado en:
Semana

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