Bogotá debe contar con “políticas de Estado”, que trasciendan los periodos gubernamentales y den continuidad a la construcción de la ciudad deseada. Este debería ser uno de los temas en la campaña electoral que se avecina.

Por esto, invitamos a los candidatos a construir una visión de largo plazo de la economía bogotana, integrada con la de Cundinamarca (Bogotá-Región), enmarcada en las tendencias nacionales y globales.

Según el DNP, Bogotá ha perdido protagonismo en el crecimiento del país; mientras que entre 1993 y 1995 aportó del 35 al 55 por ciento del incremento del PIB, en 2003-2012 solo llegó al 19 o 25 por ciento. Es grande la probabilidad de que la tendencia se acentúe por los compromisos de los acuerdos comerciales, que inducirán a las empresas exportadoras a relocalizarse en las costas.

Bogotá-Región no ha sido una economía abierta, pero tampoco es tan cerrada como se presumiría. Su coeficiente de apertura (exportaciones sobre PIB) pareciera corroborar que es cerrada: 4,8 por ciento promedio en 2010-2013, frente al 15,6 por ciento nacional; pero si se mide sin minero-energéticos, la diferencia se reduce sustancialmente: 4,3 por ciento para Bogotá-Región y 4,6 por ciento para el país.

La región contribuye, en promedio, con el 28,6 por ciento de las exportaciones no minero-energéticas y es más relevante por las de valor agregado.

Bogotá-Región seguirá siendo un eje vital de la economía colombiana, pues, pese a la relocalización empresarial, continuará jugando un papel importante por:

1. Algunas actividades productivas se deben mantener donde está la producción básica; es el caso de las flores o la lechería especializada.

2. Bogotá seguirá siendo la mayor ciudad del país y un mercado atractivo para empresas locales, nacionales e internacionales.

Según The Economist, en el 2030 Bogotá tendrá una población de unos 12 millones de habitantes y será una de las 41 megaciudades del mundo con más de 10 millones de habitantes.

3. Bogotá-Región tiene un gran potencial en la exportación de servicios como call centers y business process outsourcing (BPO), salud, software y TIC, turismo e industrias culturales en los campos de libros, cine, televisión y comerciales de televisión.

4. Fedesarrollo identificó 25 sectores industriales y mineros con ventaja comparativa revelada en Bogotá-Región, con los que hay que hacer un trabajo de mejora de competitividad que permita mayor aprovechamiento de los TLC.

Además, la Cámara de Comercio de Bogotá viene liderando un importante ejercicio de ‘Especialización estratégica productiva’, que busca determinar la vocación productiva de la ciudad en el futuro.

En síntesis, se avecinan cambios estructurales en la economía de Bogotá-Región y es necesario prepararse para ellos.

Por esto, es crucial contar con una visión de largo plazo que se oriente a la mejora en la calidad de vida, apunte a mejores opciones para el desarrollo económico de la región y asegure un desarrollo urbano sostenible.

Solo así se garantizará la continuidad en las políticas gubernamentales que incidan en el aumento del bienestar de los habitantes de la principal región económica de Colombia.

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