¿Qué pasará en Bogotá este año? Con la coyuntura del cambio de gobierno, las respuestas están marcadas por las altas expectativas que trajo consigo la llegada de Enrique Peñalosa.

Sobre el tema, llegué a la conclusión de que 2016 va a ser un año complicado para Bogotá. Explico por qué. Hoy el alcalde cuenta con una serie de ventajas: es experimentado, lo que le permite entender la administración pública; ha conformado un buen equipo técnico: de los trece secretarios, ocho tienen maestría y dos doctorado; hizo una buena administración en temas como movilidad y educación, y es un urbanista reconocido.

Por otro lado, en contraste con su primer mandato (cuando sólo contó al inicio con el apoyo de un concejal), en esta oportunidad inicia con buena gobernabilidad: 36 de 45 concejales han manifestado su apoyo; tiene el respaldo del Gobierno en temas como infraestructura, vivienda y seguridad; hay un interés creciente del sector empresarial en trabajar por la ciudad —Probogotá es un ejemplo de esto—, y cada vez los grupos de ciudadanos son más activos y dispuestos a participar.

Pero este panorama se enfrenta con una realidad que nos lleva a moderar las expectativas. En sus palabras, el alcalde Peñalosa encontró “una Alcaldía desbarajustada”; contratos hechos y presupuesto comprometido, por lo menos para los primeros seis meses. A esto se le suma una ciudadanía desesperanzada con unas altas expectativas. Además, se deben tomar decisiones vitales muy pronto, como reversar el contrato de las basuras, por orden de la Corte, definir qué hacer con la licitación de Transmilenio por la avenida Boyacá, recuperar el espacio público, el proyecto metro, la implementación del SITP… entre muchas otras.

Por esto creo que hay que moderar la expectativa. Por más que haya un equipo comprometido y todo el mundo esté dispuesto a ayudar, hay momentos en los que “no puedes hacer más de lo que puedes hacer”, por decirlo de alguna manera. Seguro viene el comienzo de un cambio, pero, como todos los cambios, el proceso no va a ser color rosa. En 2016 no vamos a ver resultados contundentes, a pesar de las buenas intenciones.

Es seguro que cuando se inicien las obras de infraestructura, ahí todo empeorará antes de mejorar: si queremos metro, troncales y vías, habrá más huecos, más caos y más trancón, por lo menos temporalmente. Por eso les digo: preparémonos para momentos difíciles. Bogotanos, hay que tener paciencia. Es absurdo que ya en change.org haya una iniciativa con 36.000 simpatizantes pidiendo la revocatoria del alcalde, que apenas cumplió un mes de posesionado.

Y en este contexto, le digo al Distrito: aproveche todas las cosas buenas que tiene, todos los escenarios de participación como el Consejo Territorial de Planeación, y nombre buenos alcaldes locales y deles línea.

También les digo a los ciudadanos que se interesen. Los ciudadanos somos un buen recurso para cuidar los recursos y priorizar. Y comprometámonos con la ciudad con acciones pequeñas, pero que colectivamente suman: respetar las cebras, las intersecciones y al peatón, parquearnos sólo en lugares permitidos o botar la basura en las canecas. Sólo así lograremos que este arranque sea más llevadero.

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El espectador

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