El relleno sanitario Doña Juana inició operaciones en noviembre de 1988, como respuesta a una emergencia sanitaria. Todos los días se disponen en él 6.400 toneladas de residuos sólidos provenientes de Bogotá, Cáqueza, Chipaque, Choachí, Fosca, Gutiérrez, Une y Ubaque, bajo un procedimiento que acusa un crítico rezago tecnológico, condición agravada por el estado de las vías internas del relleno, que hacen que la tarea diaria para los conductores de los vehículos sea una verdadera odisea.

Nueve años después, el 27 de septiembre de 1997, se produjo un deslizamiento causado por la acumulación de lixiviados y gases dentro de la masa del relleno que creó un tapón y, por efecto de este, cerca de 3 millones de toneladas de basura cayeron al cauce del río Tunjuelo.

El informe técnico señaló como causas la ausencia de filtros suficientes para captar y evacuar los lixiviados, una inadecuada permeabilidad de los suelos, errores de diseño y la carencia de un manual de operación. Como consecuencia de los daños ambientales, el Distrito fue condenado a reparar a la comunidad afectada.

Desafortunadamente esa no ha sido la única vez que se ha presentado un derrumbe en Doña Juana. El 2 de octubre de 2015,
 los habitantes de Usme volvieron a ver afectadas sus condiciones de vida. Esta vez, la dimensión fue del 50 % del anterior.

Ya se han realizado varios estudios para evaluar los mejores sistemas para el manejo de nuestras basuras. Desde la separación mecanizada con generación de combustible derivado de residuos y tratamiento de residuos orgánicos, o la separación mecanizada con digestión anaeróbica e incineración para generación de energía, hasta la incineración con generación de energía.

En todos los casos, el análisis financiero que acompaña al estudio técnico concluye que mientras se expide un marco regulatorio que habilite financieramente estas modalidades, es necesario que la Uaesp adelante una actuación especial ante la Comisión de Regulación de Agua Potable para obtener una tarifa que permita financiar las obras y la operación de estas tecnologías, como lo hizo Medellín.

Cada temporada invernal representa el riesgo de un nuevo derrumbe de residuos sobre el río Tunjuelo. Es urgente que la ciudad se decida por una tecnología que le permita corregir las deficientes prácticas ambientales y sociales que se tienen en el relleno sanitario Doña Juana.

Aun hoy no se cuenta con la infraestructura adecuada para el manejo de residuos, ha faltado liderazgo de la Uaesp 
para incidir en la reforma al marco regulatorio que permita financiar y costear la operación de tecnologías distintas al relleno sanitario y no ha logrado consolidar un programa de aprovechamiento de residuos sólidos, y se le acaba el tiempo, puesto que la licencia ambiental de Doña Juana está vigente solo hasta el año 2022.

*Por Juan Carlos Pinzón, presidente de ProBogotá

publicado en:
El Tiempo

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